Un ciudadano ejerce su derecho al voto en Quito, Ecuador
Un ciudadano ejerce su derecho al voto en Quito, Ecuador
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EFE

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"Absoluta normalidad" en las primeras horas de elecciones en Ecuador, según el Consejo Electoral

La presidenta del organismo pidió a ciudadanía cerrar filas para combatir sin miedo a los pocos violentos.

La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador, Diana Atamaint, animó este domingo a los ecuatorianos a que acudan a votar en las elecciones generales extraordinarias para, de esa forma, condenar la violencia y ratificar su compromiso con la democracia.

Al inaugurar la jornada electoral, marcada por el asesinato el 9 de agosto del candidato presidencial Fernando Villavicencio, Atamaint señaló que "el momento que vive la patria demanda que la ciudadanía, las instituciones políticas y del Estado y la fuerza pública cierren filas para combatir sin miedo a los pocos violentos que quieren sumir al país en la desesperanza".

"Quienes creemos en el Estado de Derecho, la respuesta debe ser democracia, democracia y más democracia. Invito a votar con optimismo y con la confianza de que las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y el CNE hemos puesto para garantizar unos comicios pacíficos y seguros mediante un plan de seguridad", apuntó Atamaint.

La presidenta del CNE también se ratificó en la decisión tomada por el Gobierno y por las autoridades electorales de no postergar los comicios después del asesinato de Villavicencio, acribillado a tiros por presuntos sicarios colombianos a la salida de un mitin electoral en Quito.

"Pese a los sucesos ocurridos en estas semanas que causan dolor y enlutan la democracia del país, es necesario precisar que la no ejecución de los comicios podría representar la nulidad de los mismos. Estos hechos violentos no nos detendrán, porque la paz y la democracia la defendemos todos", explicó Atamaint.

"Que el ejercicio de nuestros derechos sea nuestra mejor defensa frente a los que pretenden arrebatarnos la paz y sembrar el miedo mediante la violencia. Que el voto de cada uno sea un símbolo de convivencia pacífica, progreso y racionalidad", deseó.

La jefa del ente electoral también agradeció el apoyo de más de 53.000 miembros de la Policía Nacional desplegados con motivo de las elecciones, a los que se sumarán un contingente importante de las Fuerzas Armadas al amparo del estado de excepción declarado por el Gobierno luego del asesinato de Villavicencio.

También destacó la presencia en estos comicios de 2.366 observadores electorales, de los que 2.026 son nacionales y 340 internacionales, entre ellos misiones de organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE).

El presidente de Ecuador, el conservador Guillermo Lasso, recordó que este proceso electoral es inédito, pues responde a la "muerte cruzada", el mecanismo constitucional que invocó el pasado mayo para disolver la Asamblea Nacional (Parlamento), de mayoría opositora, cuando se disponía a votar su destitución como último paso de un juicio político donde se le había acusado de presunto peculado (malversación).

El mandatario, que no se presenta a la reelección, aseguró que tomó esa decisión "para poner fin a una irracional obstrucción de algunos sectores políticos que tenían sumido al país en una profunda crisis".

"Así como el poder para gobernar me lo dio el pueblo, yo decidí devolverle el poder al pueblo para que con su voto viabilice los nuevos cambios que necesita Ecuador", señaló Lasso.

"Hoy, precisamente, Ecuador está ante un nuevo reto democrático: elegir de manera libre y consciente a quienes serán sus nuevos gobernantes. El voto es una herramienta fundamental para detener el avance de proyectos autoritarios que ponen en riesgo la estabilidad del país y para afianzar el desarrollo y la prosperidad de las familias ecuatorianas", agregó.

Más de 13,4 millones de ecuatorianos están convocados a votar en estas elecciones para elegir a un nuevo presidente o presidenta y a los 137 nuevos integrantes de la Asamblea para el periodo 2021-2025.

Los comicios se desarrollan bajo la peor crisis de seguridad del país, provocada según las autoridades por el crimen organizado, dedicado principalmente al narcotráfico, que ha hecho que el país pase en cinco años de 5,8 a 25,32 homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes en 2022, la cifra más alta de su historia.

EFE

 

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